Estuve alojado varios días por trabajo. Es un alojamiento pequeño, familiar y con un encanto especial, muy tranquilo y acogedor. Estar durmiendo en un edificio que fué en su momento un seminario pero rehabilitado con mucho gusto, combina lo rústico con modernidad y sin faltar ninguna comodidad. Es un lujo de ambiente para el que busca tranquilidad y calidez .
Respecto el personal simplemente todo m@s excelente, especial mención a Reyes que su amabilidad, seriedad y dedicación te hacen sentir como en casa.
No quiero terminar sin comentar el tema de las cenas, otro lujo inesperado, cocina sencilla pero de muy alto nivel y preparación de escuela a precio de menú. Os recomiendo el Coulant de Mario... pocos restaurantes y hoteles lo saben preparar como el grande Mario.
Seguro repetiré con mi familia y visitaremos ese paraje natural con son las Bardenas Reales.